El Eclipse de la Razón" es un documental realizado en 1987 por el doctor Bernard Nathanson que recorrió un camino desde médico abortista hasta convertir su corazón a Dios y como consecuencia en defensor de la vida. Puedes leer su historia en el siguiente enlace:
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10/1/15
El eclipse de la razón
El Eclipse de la Razón" es un documental realizado en 1987 por el doctor Bernard Nathanson que recorrió un camino desde médico abortista hasta convertir su corazón a Dios y como consecuencia en defensor de la vida. Puedes leer su historia en el siguiente enlace:
23/12/14
Humanos crioconservados
Más de cinco mil preembriones humanos hibernan crioconservados a 196
grados bajo cero en contenedores de nitrógeno líquido de los principales
centros de reproducción asistida de Galicia. Suponen al menos el 1,7 %
de los más de 300.000 que se calcula que hay ya en España.
Yo me pregunto ¿y el espíritu de cada uno? ¿habita entre la vida y la muerte? Cuando los humanos manipulamos las leyes de la vida de espaldas a Dios, estamos alejándonos de sus planes y acercándonos de una forma terrible a lo que es el abismo infernal.
22/1/14
Vida humana
Tras las manifestaciones del presidente
del Gobierno español de este lunes en torno al anteproyecto de Ley
Orgánica de la Vida del Concebido y los Derechos de la Mujer Embarazada.
"Puede haber consenso en la mejor atención médica y social al hijo y a la madre, en el compromiso para destinar todos los recursos necesarios para dar soluciones positivas a los casos especiales, pero nunca puede utilizarse el consenso para llamar mal al bien o para justificar quién y cuándo tiene derecho a la vida", señala Latorre.
Para más información: Provida
17/11/13
9/7/13
8 razones
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La
asociación Derecho a Vivir ha difundido "ocho razones por las que una
violación no justifica abortar a ningún niño", a raíz de un caso de
violación con resultado de embarazo en Chile, un país sin aborto desde
1983 y con la mejor salud maternal de todo el continente americano (con
la excepción de Canadá).
La violación no justifica el aborto: 8 razones 1. El aborto, sea cual sea la circunstancia de la madre, supone acabar con la vida de un ser humano. 2. La violación es una atrocidad y un delito que debe perseguirse. Pero el embrión no es culpable de lo que le sucedió a su madre, ni de que su padre sea un criminal. 3. El culpable de la violación no es el embrión, pero quieren convertirlo en la principal víctima. 4. Si no contemplamos la pena de muerte, ni siquiera para el violador, ¿por qué algunos la defienden para el hijo? 5. La madre no tiene por qué quedarse con el hijo. La adopción es una respuesta más humana. 6. El aborto no soluciona, ni cura, ni hace desaparecer lo ocurrido. Al trauma de la violación se suma el del aborto. 7. La historia personal del embrión o sus características familiares no le restan carácter humano. 8. La cualidad humana del embrión, y por tanto su dignidad y protección, no depende de lo que sucedió entre sus progenitores. Además, abundan los testimonios de mujeres que han amado a sus hijos tras la violación... y de personas que agradecen no haber sido abortadas pese a ser concebidas en una violación. Engendrada en incesto: adoptada que adoptó Kristi Hofferber, por ejemplo, descubrió que fue engendrada en incesto: su abuelo/padre violó a su madre. Y lo que dice Kristi es: "Por favor, no matéis, abortándolos, a niños como yo". "Le agradezco mucho a mi madre biológica haberme protegido y dado en adopción. Llegué a una familia maravillosa que me acogió con los brazos abiertos y me dio el amor y el cuidado que necesitaba". Kristi hoy ayuda a muchas mujeres, está casada con un adoptado y han adoptado ellos mismos a otro niño. Su hija hoy le llena de felicidad También la colombiana Verónica Cardona quedó embarazada a los 16 años de edad tras ser violada por su propio padre. Defendió la vida del bebé y, cinco años después de vivir este drama, exhorta a las mujeres que pasan por casos similares a que “¡no tengan miedo de decirle sí a la vida, no tengan miedo de decirle sí al amor!”. “Yo no tenía el derecho de arrancarle la vida a nadie, y menos a una personita indefensa, una personita que no me había hecho nada a mí”, señala. Hoy vive feliz con su hija de 5 años y ha sido capaz de perdonar a todos los que la dañaron. "Puedes sacar algo bueno: yo soy ese algo" Otro caso es el de Ken, un norteamericano que dice a las madres: "La violación es espantosa, pero lo que quiero decir a las mujeres que nos estén escuchando es lo siguiente: puedes coger eso tan terrible que han hecho contigo y sacar algo bueno de ello. Ese algo soy yo". Ken cuenta que a su madre "cuando ella tenía 15 años, la golpearon con un bate de béisbol y la violaron. Entonces acudió a una institución católica de caridad y me tuvo a mí, tomó la valiente decisión de conservarme... de dejarme vivir. Luego fui adoptado. Llevo quince años casado, tengo tres hijos... y quisiera hablar en nombre de los que no tienen voz". "Estoy cansado de que la gente trate a esos niños como si no fuesen nada. Y pueden nacer, pueden crecer, pueden llegar a tener una vida extraordinaria", concluye Ken. Madre drogada y violada en grupo Alfar Antonio Vélez cuenta cómo su madre, a los 27 años, fue drogada y violada por un grupo de compañeros de trabajo borrachos en Colombia. Pero era una mujer de fe, tuvo al niño, lo educó... y hoy, para gran orgullo y alegría de ella, Alfar es sacerdote misionero en Argentina. "Ella decía que, pese a las tan terribles circunstancias, llevaba en su seno el milagro de una nueva vida, una vida que Dios le había dado y que, por sus convicciones, no podía abortar. Y que si Dios se la había dado debía encontrarle el sentido. Para ella lo más duro era no poder mostrarme un padre que me amara, que me enseñara a caminar, pero lo sobrellevaba sintiendo que yo la llenaba totalmente. Y que, tarde o temprano, sería su bastón. De hecho, los tres años que vivió conmigo a raíz de una larga enfermedad hasta su muerte, en 2009, fueron para ella los años más bellos de su vida", recuerda su hijo, que ayuda a muchas personas. Un vecindario volcado en acoger En 2011 en Argentina se conoció la historia de la hija de Hilda, que fue violada por un pariente que se aprovechó de su minusvalía psíquica. Quedó embarazada. Pero el vecindario de esta familia, pobre pero generoso, se volcó en ayudarles y desarrolló una gran ternura por el bebé: engendrado en la violencia, pero nacido rodeado de amor.
Noticia deReligión en Libertad
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9/2/13
25/12/12
REDACCIÓN HO / LifeNews.- La batalla por la dignidad humana no se libra sólo en el abortorio o en un centro de ayuda a la mujer embarazada, ni solamente en los pasillos del Congreso o del Tribunal Supremo y Constitucional. También se lleva a cabo en la elección de las palabras. La santidad de la vida humana es atacada con balas de engaño y proyectiles de falsedad, lo que George Orwell llamó "lenguaje político", que "está diseñado para hacer que las mentiras parezcan verdaderas y el asesinato respetable, y para dar una apariencia de solidez al puro viento".
Los que apoyan el asesinato legal de seres humanos no nacidos en el vientre han utilizado un lenguaje político durante décadas, su posición moralmente indefendible emplea términos como "elección" y "salud de la mujer", esperando que los oyentes y lectores se olviden de la condición y los derechos de la otra persona directamente afectada en el aborto: el feto. Los manipuladores lenguaje político se apresuran a negar la humanidad o la persona del feto, calificándolo como un "trozo de tejido", un "producto de la concepción" o incluso una "persona en potencia". Con un vocabulario tergiversado, tratan de subvertir el pensamiento y la compasión humana normal que sentiríamos por los 50 millones de seres humanos indefensos legalmente abortados en Estados Unidos desde el caso Roe vs Wade en 1973.
"En una época de engaño decir la verdad es un acto revolucionario"
Pero es difícil mantener el malabarismo verbal todo el tiempo. Un ejemplo de ello es la euforia de los británicos por la noticia de que Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, lleva un niño en su seno. Un niño, y no un "producto de la concepción". Se ha dicho que su "bebé" será el tercero en la línea al trono, sólo por detrás de Príncipe William, su padre, y el Príncipe Carlos, su abuelo. Todos los británicos han leído las inusuales descripciones del bebé de la realeza en la prensa. En su caso, no es tratado como una "no-persona, al igual que los otros 201.931 no-personas que fueron evacuadas el año pasado de vientres en Inglaterra, Escocia y Gales". En su caso, los periodistas británicos se refieren a él, no como un grupo de células que pueden eliminarse por cualquier razón, sino como una como persona.
"La persona del feto es claramente el tema crucial para el aborto, porque si el feto no es una persona, el aborto no es la eliminación deliberada de un inocente", señala el filósofo Peter Kreeft que añade que "las personas tienen derecho" a la vida, pero las no-personas (por ejemplo, células, tejidos, órganos, y los animales) no lo tienen ".
La principal arma en la defensa de la dignidad humana es la verdad. Como Orwell también dijo: "En una época de engaño decir la verdad es un acto revolucionario".
Las heroínas de Newark Doce enfermeras resistieron las amenazas de despido de su supervisora por no participar en abortos
Todo empezó con una escena brutal en la que una compañera le mostró a Beryl, como un trofeo, el cuerpo del niño que llevaba en la mano.
De religión libertad
| Aquella mañana, Beryl Otieno Ngoje,
enfermera de origen keniata en la Unidad Quirúrgica de Día de la
Universidad de Medicina y Odontología de Nueva Jersey (UMDNJ), en Newark, trabajaba en labores administrativas cuando se le acercó su supervisora, muy excitada. -¡No te lo vas a creer! Lo tengo en la mano -le dijo. -¿Qué tienes en la mano? -contestó Beryl. -¿Quieres verlo? -Sí -dijo, intrigada. Pero se arrepintió al instante. En la palma de su compañera y superiora apareció un pequeño feto recién abortado. "Me sentí como si me hubiesen golpeado con algo en el rostro", recuerda Beryl. Empezó a llorar. -Lo siento, no sabía que reaccionarías así -balbuceó la otra, consternada. No tardaría en desatarse una tormenta aún mayor en torno a otros bebés como el que acababa de ver, muerto. Tres mujeres que aman su trabajo Beryl es una de las enfermeras de la unidad especializadas en medicina de emergencia y con más de quince años de experiencia, como sus amigas Fe Esperanza Racpan Vinoya, filipina, y Lorna Mendoza, ferviente cristiana, con quienes pasa doce horas al día compartiendo todo tipo de situaciones. Les gusta su trabajo y están comprometidas con él. "Es un trabajo noble", dice Fe: "Todo lo que haces por los pacientes les hace sentir mejor, y me satisface ayudar a los demás". "No llegan aquí alegres y felices; llegan enfermos y heridos", añade Beryl: "Quieren alguien que esté ahí, y yo puedo aportar la diferencia, puedo ayudarles aunque sea un poco, y encuentro eso muy gratificante". La unidad en la que trabajan ahora atiende casos de cirugía programada, como una operación de hernia, de cataratas... o, en ocasiones, un aborto. "En muchas ocasiones, vuelven" Y no se trata de que la madre esté en peligro, aclara Beryl: "Simplemente, deciden terminar con su estado. Son personas que llegan al médico y le dicen que no quieren ese embarazo. Mayoritariamente, adolescentes de 13, 14 o 15 años, y en muchas ocasiones repiten". "Es como un anticonceptivo", añade Fe: "A algunas las ves aquí cinco o seis veces. Siempre les digo: ´Rezo por ti, y espero que sea la última vez que te veo sometiéndote a esto´. Noto en su cara que se sienten culpables, noto la culpa en su corazón. Muchas dicen: ´Sí, es la última vez´. Pero vuelven". Los peores recuerdos de Fe Y cada vez que vuelven, le recuerdan a Fe su propia historia. Hace veinte años, recién llegada a Estados Unidos, se quedó embarazada. Acababa de pasar la rubeola y su médico le dijo que su sangre era peligrosa para el bebé. Le insistió en un aborto terapéutico. Ni ella ni su marido querían eso, pero la doctora no les ofreció alternativas ni ellos sabían, apenas aterrizados en el país, a quién acudir. Poco después, Fe y su marido se vieron en la sala de un abortorio rodeados de adolescentes que iban a lo mismo. "Sólo nosotros llorábamos", recuerda. Poco antes de que llegase su turno, Fe llamó por teléfono a su ginecóloga para asegurarse de que no había opciones, y la ginecóloga fue terminante. Fe abortó. "Durante mucho tiempo fui incapaz de dormir", dice: "Tardé años en aceptar que lo hecho, hecho estaba. Pedí perdón. El Señor conoce mi corazón, sabe que yo no quería que sucediese". Luego ha tenido tres niños más, pero no ha olvidado al que perdió, y por eso, cuando ve a las adolescentes llegar a su hospital para abortar, sabe "cuánto se complicarán sus vidas y cómo lo que van a hacer les perseguirá no imaginan cuánto". La nueva supervisora Éstas son las personas que en septiembre de 2011 se encontraron con un problema imprevisto. Hasta entonces nadie las había forzado a participar en los abortos. Pero nombraron entonces una nueva supervisora... que era la única de la planta que desde el principio sí se había unido al equipo médico que los practicaba. La mujer reunió a sus compañeras, ahora subordinadas -con capacidad para despedirlas- y les anunció que si ella practicaba abortos, no había razón para que otras no lo hiciesen. Trasladó esa petición a la dirección del hospital, y el hospital le dio la razón y convirtió esa norma en política del centro, diseñando un programa de formación abortiva para las enfermeras. "Mientras trabajéis aquí, tendréis que hacerlo. Y si no, seréis despedidas o trasladadas", advirtió la supervisora a las doce enfermeras que protestaron. La gerencia del hospital la apoyaba, y aunque transigió en eximirlas de participar en abortos "salvo en casos de emergencia", definió la emergencia como el simple sangrado. "Supe que perderíamos nuestro trabajo", dice Lorna, quien recuerda una ocasión en que un paciente les había pedido una cuña, y cuando se la llevaron encontraron dentro un minúsculo niño abortado. Horrorizada, acudió a la supervisora, quien se desentendió del asunto. Lorna protestó a la subdirectora de enfermeras, pero ésta la amenazó con el despido. Así que sabían lo que les esperaba. "Nuestro empleo pendía de un hilo", dice Beryl, "pero no pensábamos ir contra lo que creíamos que Dios quería que hiciésemos. No vinimos a esta profesión para practicar abortos. Les dijimos que no íbamos a hacerlo, y que si eso significaba perder nuestros trabajos... Dios proveería". Acudieron a su sindicato, que se negó a ayudarlas. Pasaron una carta de protesta a la firma entre las enfermeras, y se sumaron tres: ya eran quince. Se la dieron a la supervisora, y ésta al director de enfermería. Rápidamente se convocó una reunión para el día siguiente entre cada una de las firmantes, el equipo de partos, un representante sindical, la dirección y un "experto en ética". Se hace la luz Ese día, alguien informó al pastor Terry Smith de la situación en la que se hallaba Fe, feligresa suya. El pastor actuó con la urgencia requerida y llamó a Len Deo, presidente del Consejo de Política Familiar de Nueva Jersey, quien dijo que se ocuparía del asunto. Así que llamó a Alliance Defending Freedom, un grupo defensor de la libertad religiosa, cuyo jefe de abogados, Matt Bowman, telefoneó a su abogado en Newark, Demetrios Statis, para que se pusiese manos a la obra. Demetrios habló con Fe y la convenció de que no debían darlo todo por perdido, porque les asistía su derecho a la objeción de conciencia. Es más, se ofreció a participar en la reunión del día siguiente como representante de todas ellas. "¿Es una trampa?", le preguntó Fe, desconfiada. Pero no era una trampa. A la mañana siguiente ella presentó a Demetrios y Matt a las demás. Doce aceptaron que hablaran en su nombre, tres prefirieron defenderse a sí mismas. "Fueron como enviados de Dios", dice Beryl, "nos dispararon la moral". Cuando llegó el momento de la reunión, el gerente se encontró con que no tenía enfrente sólo un grupo de mujeres valientes dispuestas a perder su trabajo, sino dos abogados con colmillo retorcido dispuestos a que lo conservaran. El staff directivo del hospital tuvo un aparte que duró unos minutos, pasados los cuales salió la supervisora para decirles que la reunión se cancelaba. Victoria total, ambiente gélido Pero Statis y Bowman no se fueron de allí sin decirle a los gerentes del centro, primero de viva voz y luego por escrito, que su política de forzar a las enfermeras a participar en abortos violaba tanto las leyes estatales como las federales y el derecho de sus defendidas a la objeción de conciencia, y que se estaban jugando no sólo una demanda, sino 60 millones de dólares de subvenciones nacionales. Durante las semanas siguientes, el ambiente que sufrieron en el hospital tras su victoria estuvo muy enrarecido. "Era espantoso", dice Beryl: "Rezamos mucho. Veníamos a trabajar y al salir del ascensor sólo pedíamos a Dios que todo fuese bien durante el día. Era muy desagradable". Las doce se apoyaron mucho mutuamente, y les daba fuerzas una idea: "Dios es más fuerte que esto". El hospital volvió a la carga. Amenazó con contratar enfermeras dispuestas a practicar abortos. Como entonces sobraría trabajo... podría despedir a las doce resistentes alegando reestructuración laboral y sin que pudiesen alegar que se les forzaba a actuar contra su conciencia. Al final, la resolución fue judicial, y el juez les dio la razón a las doce heroínas de Newark, que consiguieron todo lo que habían pedido, incluso no participar en el cursillo de formación abortiva. "Lloré al saberlo, estaba muy agradecida", afirma Lorna. Como Fe, quien dice que antes pensaba que las oraciones no eran escuchadas: "Pero Dios actuó poniendo en nuestro camino a las personas que podían ayudarnos". Y Beryl concluye resumiendo el espíritu que las animó: "Si vas contra aquello que crees, ¿en qué te conviertes? ¿Qué te queda?". | |
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14/12/12
5/7/12
¿Contra los toros y a favor del aborto?
¿Contra los toros y a favor del aborto?
"Cómo me gustaría que junto a la noticia: 'Hay menos festejos sangrientos en España, pero siguen muriendo 28 toros al día', apareciera otra que dijera: 'Hay menos abortos sangrientos en España, pero siguen produciéndose 300 al día.
Es cuanto menos desconcertante que miles de personas se manifiesten en contra de las corridas de toros por la supuesta barbarie que supone y sin embargo estén a favor del aborto. Protestan y se asocian para evitar la caza de ballenas o de focas y no mueven un dedo ante este genocidio que deja a Hitler convertido en un chiquilicuatre.
Nos
lo ponen en la tele y nos espantamos. Pero: 'ojos que no ven'... ¡Ay,
si pusieran un aborto cada día en el noticiario de las 15:00!. Tal vez
los titulares fueran en otro sentido. ¿Se puede comparar la dignidad de
un animal con la de un ser humano en desarrollo?. ¿Esto tiene sentido?.
Decididamente, hemos perdido el norte."
Escrito por Africa de Aragón en 20 minutos
2/2/12
¿Qué vemos cuando vemos un embrión?
"Hay realidades profundas que no se ven con el microscopio ni con los ojos de la carne, que no se descubren con los números ni con la báscula. La dignidad y el respeto son visibles sólo desde otra perspectiva, desde una profundidad intelectual que supera infinitamente las capacidades analíticas de un complejo instrumental de laboratorio".
Para continuar leyendo este magnífico artículo de P. Fernando Pascual puedes entrar en el siguiente enlace: vida
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