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28/7/15

El negocio de Planned Parenthood


Si luchas para que el mal tan grave del aborto sea erradicado de la tierra tendrás éxito porque trabajas para el Reino de Dios. Aquí dejo unos cuantos adelantos:
  1. Las tres multinacionales junto a American Express y la Sociedad Americana del Cáncer, son algunas de las empresas que quieren que su nombre no esté relacionado con el gigante del aborto, tras destaparse el escándalo del tráfico de órganos fetales. Más información
  2. La fiscal general en EEUU abrirá una investigación a   Center for Medical Progress’s Planned Parenthood tras las denuncias recibidas en el Departamento de Justicia. Más información

10/1/15

El eclipse de la razón


El Eclipse de la Razón" es un documental realizado en 1987 por el doctor Bernard Nathanson que recorrió un camino desde médico abortista hasta convertir su corazón a Dios y como consecuencia en defensor de la vida. Puedes leer su historia en el siguiente enlace:

Bernard Nathanson

9/7/13

8 razones




 Descubrió que procedía de un embarazo por violación e incesto: y agradece que no la abortaran
 No existen las «píldoras poscoitales no abortivas»: la Iglesia ofrece otras ayudas a violadas
 Tras ser drogada y violada por varios hombres quedó embarazada; no abortó y hoy su hijo es cura
 Triunfo de la vida y el amor: nace un bebé de una joven discapacitada que sufrió una violación
La asociación Derecho a Vivir ha difundido "ocho razones por las que una violación no justifica abortar a ningún niño", a raíz de un caso de violación con resultado de embarazo en Chile, un país sin aborto desde 1983 y con la mejor salud maternal de todo el continente americano (con la excepción de Canadá).

La violación no justifica el aborto: 8 razones
1. El aborto, sea cual sea la circunstancia de la madre, supone acabar con la vida de un ser humano.

2. La violación es una atrocidad y un delito que debe perseguirse. Pero el embrión no es culpable de lo que le sucedió a su madre, ni de que su padre sea un criminal.

3. El culpable de la violación no es el embrión, pero quieren convertirlo en la principal víctima.

4. Si no contemplamos la pena de muerte, ni siquiera para el violador, ¿por qué algunos la defienden para el hijo?

5. La madre no tiene por qué quedarse con el hijo. La adopción es una respuesta más humana.

6. El aborto no soluciona, ni cura, ni hace desaparecer lo ocurrido. Al trauma de la violación se suma el del aborto.

7. La historia personal del embrión o sus características familiares no le restan carácter humano.

8. La cualidad humana del embrión, y por tanto su dignidad y protección, no depende de lo que sucedió entre sus progenitores.

Además, abundan los testimonios de mujeres que han amado a sus hijos tras la violación... y de personas que agradecen no haber sido abortadas pese a ser concebidas en una violación.

Engendrada en incesto: adoptada que adoptó
Kristi Hofferber, por ejemplo, descubrió que fue engendrada en incesto: su abuelo/padre violó a su madre. Y lo que dice Kristi es: "Por favor, no matéis, abortándolos, a niños como yo".

"Le agradezco mucho a mi madre biológica haberme protegido y dado en adopción. Llegué a una familia maravillosa que me acogió con los brazos abiertos y me dio el amor y el cuidado que necesitaba". Kristi hoy ayuda a muchas mujeres, está casada con un adoptado y han adoptado ellos mismos a otro niño.

Su hija hoy le llena de felicidad
También la colombiana Verónica Cardona quedó embarazada a los 16 años de edad tras ser violada por su propio padre. Defendió la vida del bebé y, cinco años después de vivir este drama, exhorta a las mujeres que pasan por casos similares a que “¡no tengan miedo de decirle sí a la vida, no tengan miedo de decirle sí al amor!”.

“Yo no tenía el derecho de arrancarle la vida a nadie, y menos a una personita indefensa, una personita que no me había hecho nada a mí”, señala. Hoy vive feliz con su hija de 5 años y ha sido capaz de perdonar a todos los que la dañaron.

"Puedes sacar algo bueno: yo soy ese algo"
Otro caso es el de Ken, un norteamericano que dice a las madres: "La violación es espantosa, pero lo que quiero decir a las mujeres que nos estén escuchando es lo siguiente: puedes coger eso tan terrible que han hecho contigo y sacar algo bueno de ello. Ese algo soy yo".

Ken cuenta que a su madre "cuando ella tenía 15 años, la golpearon con un bate de béisbol y la violaron. Entonces acudió a una institución católica de caridad y me tuvo a mí, tomó la valiente decisión de conservarme... de dejarme vivir. Luego fui adoptado. Llevo quince años casado, tengo tres hijos... y quisiera hablar en nombre de los que no tienen voz".

"Estoy cansado de que la gente trate a esos niños como si no fuesen nada. Y pueden nacer, pueden crecer, pueden llegar a tener una vida extraordinaria", concluye Ken.

Madre drogada y violada en grupo
Alfar Antonio Vélez cuenta cómo su madre, a los 27 años, fue drogada y violada por un grupo de compañeros de trabajo borrachos en Colombia. Pero era una mujer de fe, tuvo al niño, lo educó... y hoy, para gran orgullo y alegría de ella, Alfar es sacerdote misionero en Argentina.

"Ella decía que, pese a las tan terribles circunstancias, llevaba en su seno el milagro de una nueva vida, una vida que Dios le había dado y que, por sus convicciones, no podía abortar. Y que si Dios se la había dado debía encontrarle el sentido. Para ella lo más duro era no poder mostrarme un padre que me amara, que me enseñara a caminar, pero lo sobrellevaba sintiendo que yo la llenaba totalmente. Y que, tarde o temprano, sería su bastón. De hecho, los tres años que vivió conmigo a raíz de una larga enfermedad hasta su muerte, en 2009, fueron para ella los años más bellos de su vida", recuerda su hijo, que ayuda a muchas personas.

Un vecindario volcado en acoger
En 2011 en Argentina se conoció la historia de la hija de Hilda, que fue violada por un pariente que se aprovechó de su minusvalía psíquica. Quedó embarazada. Pero el vecindario de esta familia, pobre pero generoso, se volcó en ayudarles y desarrolló una gran ternura por el bebé: engendrado en la violencia, pero nacido rodeado de amor.
 

6/6/13

Alessandra Pelagatti


La italiana Alessandra Pelagatti tenía dieciocho años cuando se dio cuenta de que está embarazada.

Había sido criada por una madre emancipada, separada y ferozmente independiente.

Alessandra podía volver tarde por la noche a casa o incluso dormir fuera de casa. Y, por supuesto, hacer lo que quisiera con los chicos. Sin duda, era la envidia de todas sus amigas.

Para ella su madre era un mito, tan diferente de las demás, ¡tan poco invasiva y opresora!

Así que cuando Alessandra se quedó embarazada le pareció natural acudir a su madre para contarle la “emergencia” y buscar solución.

Para continuar leyendo clic en el enlace: Testimonio sobre el aborto.

19/3/12

EL ABORTO POST-PARTO


Un reciente artículo, publicado en la revista Journal of Medical Ethics 1 del  grupo British Medical Journal por dos filósofos italianos actualmente residentes en Australia y no muy conocidos en el ámbito internacional, ha suscitado una amplia polémica que ha trascendido a los medios de comunicación social.
El fondo de la cuestión se centra en que según Giubilini y Minerva, sus autores, es posible eliminar a un niño después del nacimiento, si se piensa que tal acción puede ser útil para el propio niño, sus padres o la sociedad, porque ello es moralmente irrelevante, a equiparar los derechos de ese niño a un feto que pueda eliminarse por el aborto. En efecto, los autores manifiestan: a) tanto el feto como el recién nacido no poseen el estatus moral de persona en acto, b) el hecho de que ambos sean potencialmente personas es irrelevante moralmente y c) la adopción no siempre es la mejor solución para ese niño que se desea eliminar. Consecuentemente Giubilini y minerva sostienen que “lo que ellos denominan «aborto después del nacimiento» (matar a un niño nacido) deberá ser permitido en todos los casos en los que el aborto también lo hubiera sido, incluyendo aquellos en los que el recién nacido no padece ningún tipo de discapacidad” es decir, “que se puede terminar con la vida de un recién nacido sano sin responsabilidad moral alguna si en las mismas circunstancias ese niño pudiera haber sido abortado antes de nacer”.
Tal declaración no es de extrañar que haya suscitado la polémica que comentamos.



Profundizando en el hecho, creo que en primer lugar hay que decir que, esta postura no es novedosa, pues es la que desde 1979 defiende Peter Singer, profesor de la Universidad de Princeton, quien entonces ya manifestó 2 que “la vida de un recién nacido tiene menos valor que la vida de un cerdo, un perro o un chimpancé”, y que en 1993 3 se escandalizó a muchos norteamericanos cuando afirmó que “un recién nacido no podía ser considerado persona hasta 30 días después del nacimiento” y que “los niños discapacitados podían ser eliminados en el momento de nacer”, pues según él y otros seguidores suyos, el derecho a la vida solamente puede atribuirse a quienes tengan ciertas capacidades relevantes, especialmente autoconciencia y capacidad de razonar. Únicamente e a los seres vivos poseedores de estas dos condiciones se les podrá atribuir la condición de persona, y dado que solamente las personas son titulares del derecho a la vida, todos aquellos que no puedan ser incluidos en esta categoría antropológica podrían ser eliminados sin responsabilidad moral alguna. De acuerdo con ello, los embriones y los fetos quedan excluidos de la categoría de personas, pero también los niños en su primer año de vida, e igualmente todos los individuos humanos que sufren una grave invalidez o pierdan su capacidad de raciocinio. Es decir y resumiendo, un embrión, un feto o un recién nacido por no poseer autoconciencia y racionalidad no tienen derecho a la vida y consecuentemente pueden ser eliminados impunemente.
Pero lo esencial del pensamiento de Giubilini y Minerva, es, a nuestro juicio, que dan un paso más adelante en los motivos que pueden justificar la posibilidad de terminar con la vida de niños recién nacidos, pues, según ellos, no son solamente razones relacionadas con el propio niño, sino también “motivos sociales, psicológicos y económicos, pueden ser para los padres una razón suficiente para abortar, aun cuando el feto sea sano”. Esta actitud la fundamentan en que ni el feto ni el niño recién nacido tienen valor moral alguno, ya que son personas potenciales, las mismas razones que, a su juicio, pueden justificar un aborto justificarían también poder matar a una persona potencial en estado evolutivo de recién nacido”. Además añaden, que ciertamente es mejor el aborto que el infanticidio, por lo que en caso de existir razones adecuadas habría que recurrir primero al aborto y que el infanticidio sería solamente una solución complementaria cuando no se hubiera acudido al aborto, o cuando las razones para abortar se descubrieran después del nacimiento. Todo ello basándose en que el estatuto moral del feto y el recién nacido son equivalentes y que tanto el feto como el recién nacido no tienen la condición ontológica de personas, sino de personas potenciales.
Indudablemente no podemos realizar aquí una reflexión mínimamente profunda sobre esta última afirmación, pero sí podemos afirmar que desde la fecundación, por razones biológicas incontestables, el embrión es un ser vivo de la especie humana, que progresa de forma continua, que autorregula su desarrollo que evolucionará hacia los distintos estadios de su vida y hasta la muerte natural si dicho proceso no es violentamente interrumpido 4. Siguiendo a Robert Speaman 5 se puede afirmar que “de acuerdo con una concepción filosófica bien fundamentada, desde un punto de vista tradicional es persona todo ser de una especie cuyos miembros poseen la capacidad de alcanzar la autoconciencia y la racionalidad. “La reducción de la persona a determinadas situaciones en las que en acto posea autoconciencia y racionalidad deshacen, en fin, la noción general de persona, pues no habría personas en sentido absoluto, sino lo que se podría denominar «situación personal»” 6 de los seres vivos. Según Speaman, este punto de vista resulta contradictorio en sí mismo, “en cuanto que los estados de la conciencia personal no pueden describirse en modo alguno sin recurrir a algo así como una identidad del hombre y la persona” 7.
En relación con lo anteriormente expuesto, Giubilini y Minerva opinan que los seres humanos en estadio embrionario, fetal y de recién nacido, somos solamente eso, seres humanos y no personas humanas, por lo que al carecer dichos individuos de las condiciones inherentemente unidas de una persona humana carecen de la dignidad a ella atribuible, lo que permite eliminarlos sin ninguna responsabilidad moral. Algo difícil de admitir desde cualquier punto de vista ético que se considere. Al reflexionar sobre el carácter personal del ser humano pensamos que, en ocasiones se plantean debates filosóficos y éticos que a nuestro juicio, presumiblemente se podrían resolver siguiendo los más elementales criterios del sentido común. Esto es lo que nos parece ocurre en este caso. Debatir sobre si es persona humana un recién nacido y si en consecuencia tiene el inalienable derecho a que su vida sea respetada, es como preguntarle a esas madres que nada más nacer abrazan a su hijo contra su pecho, si lo que están abrazando es una persona humana, un hijo suyo, y si ese nuevo ser tiene o no derecho a que su vida sea respetada en cualquier circunstancia. Parece que esto es lo que en filosofía se denomina “primer principio”, algo que parece ser admitido como verdadero y no requiere una ulterior justificación.

Justo Aznar.
Director del Instituto de Ciencias de la Vida
Universidad Católica de Valencia

4/3/12


Expertos británicos justifican matar a bebés: ¿hay que proteger a los seres humanos o a las personas?
Aseguran que se debería permitir a los padres matar a sus hijos recién nacidos porque son “moralmente irrelevantes” y acabar con sus vidas no es diferente de abortarlos antes de nacer.
Para leer este artículo pinchar en el siguiente  link: Vida y bioética