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28/12/14

Santos Inocentes



“Cuando Herodes se dio cuenta de que los magos lo habían engañado, se puso furioso y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años”.
 
Hoy hay muchos niños inocentes y sacrificados:
Perdón Señor, por los que son asesinados antes de nacer.
Perdón Señor, por los que se mueren de hambre.
Perdón Señor por los que mueren en guerras.
Perdón Señor, por todos los niños víctimas de la violencia.
Perdón Señor por todos los niños que son educados sin Ti.
 
Te pido por todas las madres, para que con tu Luz vean al hijo tuyo que llevan en su seno.
Te pido por todas las personas que, al final del día, les sobran bienes materiales para que sepan compartirlos con aquellos que carecen de ellos.
Te pido por todas las personas que destruyen la Paz para que en estas navidades su corazón se convierta a Dios.
Te pido por todos los que utilizan la violencia, para que la cambien por amor.
Te pido por todos los padres y madres para que entiendan que lo mejor para sus hijos es crecer ante Dios en gracia y sabiduría.

23/12/14

Humanos crioconservados




Más de cinco mil preembriones humanos hibernan crioconservados a 196 grados bajo cero en contenedores de nitrógeno líquido de los principales centros de reproducción asistida de Galicia. Suponen al menos el 1,7 % de los más de 300.000 que se calcula que hay ya en España.
Yo me pregunto ¿y el espíritu de cada uno? ¿habita entre la vida y la muerte? Cuando los humanos manipulamos las leyes de la vida de espaldas a Dios, estamos alejándonos de sus planes y acercándonos de una forma terrible a lo que es el abismo infernal.

22/1/14

Vida humana








                                                                                              
                                                                                     
Tras las manifestaciones del presidente del Gobierno español de este lunes en torno al anteproyecto de Ley Orgánica de la Vida del Concebido y los Derechos de la Mujer Embarazada.
REDACCIÓN HO.- Alicia Latorre, presidenta de la Federación Española de Asociaciones Provida indica, en declaraciones recogidas por REL, que "sobre el consenso se pueden admitir las mayores barbaridades".
"Puede haber consenso en la mejor atención médica y social al hijo y a la madre, en el compromiso para destinar todos los recursos necesarios para dar soluciones positivas a los casos especiales, pero nunca puede utilizarse el consenso para llamar mal al bien o para justificar quién y cuándo tiene derecho a la vida", señala Latorre.
Para más información: Provida
           

6/6/13

Ser humano

 
                                 Algunos dicen que no es un ser humano. ¿y tú qué piensas? 
 
 Del facebook Quiero Nacer

30/12/12

Déjame nacer


De Dejame Nacer


"Durante el aborto un corazón se detiene y otro se destruye."


 ¿Sabías que el 90% de las estructuras del cuerpo humano están formados al finalizar la 8va semana de gestación?


25/12/12


REDACCIÓN HO / LifeNews.- La batalla por la dignidad humana no se libra sólo en el abortorio o en un centro de ayuda a la mujer embarazada, ni solamente en los pasillos del Congreso o del Tribunal Supremo y Constitucional. También se lleva a cabo en la elección de las palabras. La santidad de la vida humana es atacada con balas de engaño y proyectiles de falsedad, lo que George Orwell llamó "lenguaje político", que "está diseñado para hacer que las mentiras parezcan verdaderas y el asesinato respetable, y para dar una apariencia de solidez al puro viento".
Los que apoyan el asesinato legal de seres humanos no nacidos en el vientre han utilizado un lenguaje político durante décadas, su posición moralmente indefendible emplea términos como "elección" y "salud de la mujer", esperando que los oyentes y lectores se olviden de la condición y los derechos de la otra persona directamente afectada en el aborto: el feto. Los manipuladores lenguaje político se apresuran a negar la humanidad o la persona del feto, calificándolo como un "trozo de tejido", un "producto de la concepción" o incluso una "persona en potencia". Con un vocabulario tergiversado, tratan de subvertir el pensamiento y la compasión humana normal que sentiríamos por los 50 millones de seres humanos indefensos legalmente abortados en Estados Unidos desde el caso Roe vs Wade en 1973.
"En una época de engaño decir la verdad es un acto revolucionario"
Pero es difícil mantener el malabarismo verbal todo el tiempo. Un ejemplo de ello es la euforia de los británicos por la noticia de que Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, lleva un niño en su seno. Un niño, y no un "producto de la concepción". Se ha dicho que su "bebé" será el tercero en la línea al trono, sólo por detrás de Príncipe William, su padre, y el Príncipe Carlos, su abuelo. Todos los británicos han leído las inusuales descripciones del bebé de la realeza en la prensa. En su caso, no es tratado como una "no-persona, al igual que los otros 201.931 no-personas que fueron evacuadas el año pasado de vientres en Inglaterra, Escocia y Gales". En su caso, los periodistas británicos se refieren a él, no como un grupo de células que pueden eliminarse por cualquier razón, sino como una como persona.
"La persona del feto es claramente el tema crucial para el aborto, porque si el feto no es una persona, el aborto no es la eliminación deliberada de un inocente", señala el filósofo Peter Kreeft que añade que "las personas tienen derecho" a la vida, pero las no-personas (por ejemplo, células, tejidos, órganos, y los animales) no lo tienen ".
La principal arma en la defensa de la dignidad humana es la verdad. Como Orwell también dijo: "En una época de engaño decir la verdad es un acto revolucionario".

Las heroínas de Newark Doce enfermeras resistieron las amenazas de despido de su supervisora por no participar en abortos


Todo empezó con una escena brutal en la que una compañera le mostró a Beryl, como un trofeo, el cuerpo del niño que llevaba en la mano. 
De religión libertad
Aquella mañana, Beryl Otieno Ngoje, enfermera de origen keniata en la Unidad Quirúrgica de Día de la Universidad de Medicina y Odontología de Nueva Jersey (UMDNJ), en Newark, trabajaba en labores administrativas cuando se le acercó su supervisora, muy excitada.

-¡No te lo vas a creer! Lo tengo en la mano -le dijo.

-¿Qué tienes en la mano? -contestó Beryl.

-¿Quieres verlo?

-Sí -dijo, intrigada. Pero se arrepintió al instante.

En la palma de su compañera y superiora apareció un pequeño feto recién abortado.

"Me sentí como si me hubiesen golpeado con algo en el rostro", recuerda Beryl. Empezó a llorar.

-Lo siento, no sabía que reaccionarías así -balbuceó la otra, consternada.

No tardaría en desatarse una tormenta aún mayor en torno a otros bebés como el que acababa de ver, muerto.

Tres mujeres que aman su trabajo
Beryl es una de las enfermeras de la unidad especializadas en medicina de emergencia y con más de quince años de experiencia, como sus amigas Fe Esperanza Racpan Vinoya, filipina, y Lorna Mendoza, ferviente cristiana, con quienes pasa doce horas al día compartiendo todo tipo de situaciones. Les gusta su trabajo y están comprometidas con él.

"Es un trabajo noble", dice Fe: "Todo lo que haces por los pacientes les hace sentir mejor, y me satisface ayudar a los demás".

"No llegan aquí alegres y felices; llegan enfermos y heridos", añade Beryl: "Quieren alguien que esté ahí, y yo puedo aportar la diferencia, puedo ayudarles aunque sea un poco, y encuentro eso muy gratificante".

La unidad en la que trabajan ahora atiende casos de cirugía programada, como una operación de hernia, de cataratas... o, en ocasiones, un aborto.

"En muchas ocasiones, vuelven"
Y no se trata de que la madre esté en peligro, aclara Beryl: "Simplemente, deciden terminar con su estado. Son personas que llegan al médico y le dicen que no quieren ese embarazo. Mayoritariamente, adolescentes de 13, 14 o 15 años, y en muchas ocasiones repiten".

"Es como un anticonceptivo", añade Fe: "A algunas las ves aquí cinco o seis veces. Siempre les digo: ´Rezo por ti, y espero que sea la última vez que te veo sometiéndote a esto´. Noto en su cara que se sienten culpables, noto la culpa en su corazón. Muchas dicen: ´Sí, es la última vez´. Pero vuelven".

Los peores recuerdos de Fe
Y cada vez que vuelven, le recuerdan a Fe su propia historia. Hace veinte años, recién llegada a Estados Unidos, se quedó embarazada. Acababa de pasar la rubeola y su médico le dijo que su sangre era peligrosa para el bebé. Le insistió en un aborto terapéutico. Ni ella ni su marido querían eso, pero la doctora no les ofreció alternativas ni ellos sabían, apenas aterrizados en el país, a quién acudir.

Poco después, Fe y su marido se vieron en la sala de un abortorio rodeados de adolescentes que iban a lo mismo. "Sólo nosotros llorábamos", recuerda. Poco antes de que llegase su turno, Fe llamó por teléfono a su ginecóloga para asegurarse de que no había opciones, y la ginecóloga fue terminante. Fe abortó.

"Durante mucho tiempo fui incapaz de dormir", dice: "Tardé años en aceptar que lo hecho, hecho estaba. Pedí perdón. El Señor conoce mi corazón, sabe que yo no quería que sucediese". Luego ha tenido tres niños más, pero no ha olvidado al que perdió, y por eso, cuando ve a las adolescentes llegar a su hospital para abortar, sabe "cuánto se complicarán sus vidas y cómo lo que van a hacer les perseguirá no imaginan cuánto".

La nueva supervisora
Éstas son las personas que en septiembre de 2011 se encontraron con un problema imprevisto. Hasta entonces nadie las había forzado a participar en los abortos. Pero nombraron entonces una nueva supervisora... que era la única de la planta que desde el principio sí se había unido al equipo médico que los practicaba.

La mujer reunió a sus compañeras, ahora subordinadas -con capacidad para despedirlas- y les anunció que si ella practicaba abortos, no había razón para que otras no lo hiciesen. Trasladó esa petición a la dirección del hospital, y el hospital le dio la razón y convirtió esa norma en política del centro, diseñando un programa de formación abortiva para las enfermeras.

"Mientras trabajéis aquí, tendréis que hacerlo. Y si no, seréis despedidas o trasladadas", advirtió la supervisora a las doce enfermeras que protestaron. La gerencia del hospital la apoyaba, y aunque transigió en eximirlas de participar en abortos "salvo en casos de emergencia", definió la emergencia como el simple sangrado.

"Supe que perderíamos nuestro trabajo", dice Lorna, quien recuerda una ocasión en que un paciente les había pedido una cuña, y cuando se la llevaron encontraron dentro un minúsculo niño abortado. Horrorizada, acudió a la supervisora, quien se desentendió del asunto. Lorna protestó a la subdirectora de enfermeras, pero ésta la amenazó con el despido.

Así que sabían lo que les esperaba. "Nuestro empleo pendía de un hilo", dice Beryl, "pero no pensábamos ir contra lo que creíamos que Dios quería que hiciésemos. No vinimos a esta profesión para practicar abortos. Les dijimos que no íbamos a hacerlo, y que si eso significaba perder nuestros trabajos... Dios proveería".

Acudieron a su sindicato, que se negó a ayudarlas. Pasaron una carta de protesta a la firma entre las enfermeras, y se sumaron tres: ya eran quince. Se la dieron a la supervisora, y ésta al director de enfermería. Rápidamente se convocó una reunión para el día siguiente entre cada una de las firmantes, el equipo de partos, un representante sindical, la dirección y un "experto en ética".

Se hace la luz
Ese día, alguien informó al pastor Terry Smith de la situación en la que se hallaba Fe, feligresa suya. El pastor actuó con la urgencia requerida y llamó a Len Deo, presidente del Consejo de Política Familiar de Nueva Jersey, quien dijo que se ocuparía del asunto. Así que llamó a Alliance Defending Freedom, un grupo defensor de la libertad religiosa, cuyo jefe de abogados, Matt Bowman, telefoneó a su abogado en Newark, Demetrios Statis, para que se pusiese manos a la obra.

Demetrios habló con Fe y la convenció de que no debían darlo todo por perdido, porque les asistía su derecho a la objeción de conciencia. Es más, se ofreció a participar en la reunión del día siguiente como representante de todas ellas.

"¿Es una trampa?", le preguntó Fe, desconfiada.

Pero no era una trampa. A la mañana siguiente ella presentó a Demetrios y Matt a las demás. Doce aceptaron que hablaran en su nombre, tres prefirieron defenderse a sí mismas.

"Fueron como enviados de Dios", dice Beryl, "nos dispararon la moral".

Cuando llegó el momento de la reunión, el gerente se encontró con que no tenía enfrente sólo un grupo de mujeres valientes dispuestas a perder su trabajo, sino dos abogados con colmillo retorcido dispuestos a que lo conservaran. El staff directivo del hospital tuvo un aparte que duró unos minutos, pasados los cuales salió la supervisora para decirles que la reunión se cancelaba.

Victoria total, ambiente gélido
Pero Statis y Bowman no se fueron de allí sin decirle a los gerentes del centro, primero de viva voz y luego por escrito, que su política de forzar a las enfermeras a participar en abortos violaba tanto las leyes estatales como las federales y el derecho de sus defendidas a la objeción de conciencia, y que se estaban jugando no sólo una demanda, sino 60 millones de dólares de subvenciones nacionales.

Durante las semanas siguientes, el ambiente que sufrieron en el hospital tras su victoria estuvo muy enrarecido. "Era espantoso", dice Beryl: "Rezamos mucho. Veníamos a trabajar y al salir del ascensor sólo pedíamos a Dios que todo fuese bien durante el día. Era muy desagradable". Las doce se apoyaron mucho mutuamente, y les daba fuerzas una idea: "Dios es más fuerte que esto".

El hospital volvió a la carga. Amenazó con contratar enfermeras dispuestas a practicar abortos. Como entonces sobraría trabajo... podría despedir a las doce resistentes alegando reestructuración laboral y sin que pudiesen alegar que se les forzaba a actuar contra su conciencia.

Al final, la resolución fue judicial, y el juez les dio la razón a las doce heroínas de Newark, que consiguieron todo lo que habían pedido, incluso no participar en el cursillo de formación abortiva.

"Lloré al saberlo, estaba muy agradecida", afirma Lorna. Como Fe, quien dice que antes pensaba que las oraciones no eran escuchadas: "Pero Dios actuó poniendo en nuestro camino a las personas que podían ayudarnos". Y Beryl concluye resumiendo el espíritu que las animó: "Si vas contra aquello que crees, ¿en qué te conviertes? ¿Qué te queda?".


5/7/12

¿Contra los toros y a favor del aborto?

  
¿Contra los toros y a favor del aborto?
"Cómo me gustaría que junto a la noticia: 'Hay menos festejos sangrientos en España, pero siguen muriendo 28 toros al día', apareciera otra que dijera: 'Hay menos abortos sangrientos en España, pero siguen produciéndose 300 al día.
Es cuanto menos desconcertante que miles de personas se manifiesten en contra de las corridas de toros por la supuesta barbarie que supone y sin embargo estén a favor del aborto. Protestan y se asocian para evitar la caza de ballenas o de focas y no mueven un dedo ante este genocidio que deja a Hitler convertido en un chiquilicuatre.
Nos lo ponen en la tele y nos espantamos. Pero: 'ojos que no ven'... ¡Ay, si pusieran un aborto cada día en el noticiario de las 15:00!. Tal vez los titulares fueran en otro sentido. ¿Se puede comparar la dignidad de un animal con la de un ser humano en desarrollo?. ¿Esto tiene sentido?. Decididamente, hemos perdido el norte."
Escrito por Africa de Aragón en 20 minutos

19/3/12

EL ABORTO POST-PARTO


Un reciente artículo, publicado en la revista Journal of Medical Ethics 1 del  grupo British Medical Journal por dos filósofos italianos actualmente residentes en Australia y no muy conocidos en el ámbito internacional, ha suscitado una amplia polémica que ha trascendido a los medios de comunicación social.
El fondo de la cuestión se centra en que según Giubilini y Minerva, sus autores, es posible eliminar a un niño después del nacimiento, si se piensa que tal acción puede ser útil para el propio niño, sus padres o la sociedad, porque ello es moralmente irrelevante, a equiparar los derechos de ese niño a un feto que pueda eliminarse por el aborto. En efecto, los autores manifiestan: a) tanto el feto como el recién nacido no poseen el estatus moral de persona en acto, b) el hecho de que ambos sean potencialmente personas es irrelevante moralmente y c) la adopción no siempre es la mejor solución para ese niño que se desea eliminar. Consecuentemente Giubilini y minerva sostienen que “lo que ellos denominan «aborto después del nacimiento» (matar a un niño nacido) deberá ser permitido en todos los casos en los que el aborto también lo hubiera sido, incluyendo aquellos en los que el recién nacido no padece ningún tipo de discapacidad” es decir, “que se puede terminar con la vida de un recién nacido sano sin responsabilidad moral alguna si en las mismas circunstancias ese niño pudiera haber sido abortado antes de nacer”.
Tal declaración no es de extrañar que haya suscitado la polémica que comentamos.



Profundizando en el hecho, creo que en primer lugar hay que decir que, esta postura no es novedosa, pues es la que desde 1979 defiende Peter Singer, profesor de la Universidad de Princeton, quien entonces ya manifestó 2 que “la vida de un recién nacido tiene menos valor que la vida de un cerdo, un perro o un chimpancé”, y que en 1993 3 se escandalizó a muchos norteamericanos cuando afirmó que “un recién nacido no podía ser considerado persona hasta 30 días después del nacimiento” y que “los niños discapacitados podían ser eliminados en el momento de nacer”, pues según él y otros seguidores suyos, el derecho a la vida solamente puede atribuirse a quienes tengan ciertas capacidades relevantes, especialmente autoconciencia y capacidad de razonar. Únicamente e a los seres vivos poseedores de estas dos condiciones se les podrá atribuir la condición de persona, y dado que solamente las personas son titulares del derecho a la vida, todos aquellos que no puedan ser incluidos en esta categoría antropológica podrían ser eliminados sin responsabilidad moral alguna. De acuerdo con ello, los embriones y los fetos quedan excluidos de la categoría de personas, pero también los niños en su primer año de vida, e igualmente todos los individuos humanos que sufren una grave invalidez o pierdan su capacidad de raciocinio. Es decir y resumiendo, un embrión, un feto o un recién nacido por no poseer autoconciencia y racionalidad no tienen derecho a la vida y consecuentemente pueden ser eliminados impunemente.
Pero lo esencial del pensamiento de Giubilini y Minerva, es, a nuestro juicio, que dan un paso más adelante en los motivos que pueden justificar la posibilidad de terminar con la vida de niños recién nacidos, pues, según ellos, no son solamente razones relacionadas con el propio niño, sino también “motivos sociales, psicológicos y económicos, pueden ser para los padres una razón suficiente para abortar, aun cuando el feto sea sano”. Esta actitud la fundamentan en que ni el feto ni el niño recién nacido tienen valor moral alguno, ya que son personas potenciales, las mismas razones que, a su juicio, pueden justificar un aborto justificarían también poder matar a una persona potencial en estado evolutivo de recién nacido”. Además añaden, que ciertamente es mejor el aborto que el infanticidio, por lo que en caso de existir razones adecuadas habría que recurrir primero al aborto y que el infanticidio sería solamente una solución complementaria cuando no se hubiera acudido al aborto, o cuando las razones para abortar se descubrieran después del nacimiento. Todo ello basándose en que el estatuto moral del feto y el recién nacido son equivalentes y que tanto el feto como el recién nacido no tienen la condición ontológica de personas, sino de personas potenciales.
Indudablemente no podemos realizar aquí una reflexión mínimamente profunda sobre esta última afirmación, pero sí podemos afirmar que desde la fecundación, por razones biológicas incontestables, el embrión es un ser vivo de la especie humana, que progresa de forma continua, que autorregula su desarrollo que evolucionará hacia los distintos estadios de su vida y hasta la muerte natural si dicho proceso no es violentamente interrumpido 4. Siguiendo a Robert Speaman 5 se puede afirmar que “de acuerdo con una concepción filosófica bien fundamentada, desde un punto de vista tradicional es persona todo ser de una especie cuyos miembros poseen la capacidad de alcanzar la autoconciencia y la racionalidad. “La reducción de la persona a determinadas situaciones en las que en acto posea autoconciencia y racionalidad deshacen, en fin, la noción general de persona, pues no habría personas en sentido absoluto, sino lo que se podría denominar «situación personal»” 6 de los seres vivos. Según Speaman, este punto de vista resulta contradictorio en sí mismo, “en cuanto que los estados de la conciencia personal no pueden describirse en modo alguno sin recurrir a algo así como una identidad del hombre y la persona” 7.
En relación con lo anteriormente expuesto, Giubilini y Minerva opinan que los seres humanos en estadio embrionario, fetal y de recién nacido, somos solamente eso, seres humanos y no personas humanas, por lo que al carecer dichos individuos de las condiciones inherentemente unidas de una persona humana carecen de la dignidad a ella atribuible, lo que permite eliminarlos sin ninguna responsabilidad moral. Algo difícil de admitir desde cualquier punto de vista ético que se considere. Al reflexionar sobre el carácter personal del ser humano pensamos que, en ocasiones se plantean debates filosóficos y éticos que a nuestro juicio, presumiblemente se podrían resolver siguiendo los más elementales criterios del sentido común. Esto es lo que nos parece ocurre en este caso. Debatir sobre si es persona humana un recién nacido y si en consecuencia tiene el inalienable derecho a que su vida sea respetada, es como preguntarle a esas madres que nada más nacer abrazan a su hijo contra su pecho, si lo que están abrazando es una persona humana, un hijo suyo, y si ese nuevo ser tiene o no derecho a que su vida sea respetada en cualquier circunstancia. Parece que esto es lo que en filosofía se denomina “primer principio”, algo que parece ser admitido como verdadero y no requiere una ulterior justificación.

Justo Aznar.
Director del Instituto de Ciencias de la Vida
Universidad Católica de Valencia

2/2/12

¿Qué vemos cuando vemos un embrión?


"Hay realidades profundas que no se ven con el microscopio ni con los ojos de la carne, que no se descubren con los números ni con la báscula. La dignidad y el respeto son visibles sólo desde otra perspectiva, desde una profundidad intelectual que supera infinitamente las capacidades analíticas de un complejo instrumental de laboratorio".

Para continuar leyendo este magnífico artículo de P. Fernando Pascual  puedes entrar en el siguiente enlace: vida